*Narra Sandra*
Estaba en el sofá, sentada al lado de mi primo viendo la
tele cuando él empezó a hablar.
-¿Cómo te va la vida, prima?
- Bien, primo ¿y a ti?
-Pues muy bien también- rió- ¿Cuánto hace que no nos
veíamos?
- ¡Buff!, no se pero
por lo menos desde el concierto de noviembre.
Seguimos hablando durante un rato sobre un montón de cosas
desde como les iba en las giras hasta de las trastadas que hacíamos los tres
cuando nos juntábamos en el pueblo de nuestras abuelas.
-¡Primi tráeme el pijama, porfa!- se escuchó gritar a mi
prima desde el baño. Me levanté del sofá y me dirigí a la habitación para
llevárselo. Al salir me tope de cara con David.
- ¡Que susto me has dado!- dije sorprendida
- Perdón, Dame que ya se lo llevo yo
-¿Cómo? No, tranquilo ya se lo llevo yo que no me cuesta
nada- contesté sorprendida.
- No, no, ya se lo llevo yo- me quitó el pijama de entre las
manos y entro al baño.
Yo fui de nuevo a sentarme junto a Carlos, aun estupefacta
por lo que acababa de ocurrir.
-Carlos, David esta con tu hermana en el baño- dije riendo
- Va déjalos, son mayorcitos los dos.
Poco después salieron cenamos y nos fuimos a Dormir
A la mañana siguiente me desperté, miré hacia la cama de Isa
pero no estaba. Escuche ruido, así que fui a ver que pasaba y me encontré una
escena un poquillo rara:
Mi prima estaba agarrada al cuello de David, al escucharme
se separaron y cada uno siguió a lo suyo.
Después de desayunar me fui a arreglarme un poco, cuando
salí los chicos me preguntaron que si queramos salir con ellos a comer así que
fui a avisar a mi prima y de nuevo me encontré a David y Isa muy juntitos. Se
lo dije a los dos y salí del cuarto, al poco salieron ellos, todos los
mirábamos sorprendidos de verlos salir juntos y sin discutir.
- ¿Qué, pareja, nos vamos?- preguntó Álvaro con una sonrisa
pícara.
- ¡Que dices tú de pareja!- contestó David mosqueado
- Vale, vale, Solo era una broma- dijo Álvaro cabizbajo
- Venga va, vámonos -
terminó la conversación Blas abriendo la
puerta
Salimos todos y decidimos ir a un McDonalds, ¡Que originales
éramos!
Por el camino todo eran risas entre nosotros menos Isa y David,
que todavía no se porque, iban muy callados cada uno por un lado, ya le preguntaría
yo a Isa.
Llegamos y corriendo se sentaron todos en una mesa menos Isa
y yo que llegamos las últimas y nos tocó ir a por la comida. Les preguntamos lo
que querían y fuimos a la cola.
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